El salario emocional y sus beneficios para tu empresa

Muchas veces, por razones económicas y/o estructurales, no puedes subir el salario a los trabajadores con tanta periodicidad como quisieras y esto suele dificultar el mantenimiento de un ambiente motivador e inspirador en la empresa. Pero ¿Te has preguntado qué pasa con el Salario Emocional que ofreces a tus empleados?

Cuando hablamos de Salario Emocional nos referimos a los beneficios no monetarios que ofreces a tus empleados además del sueldo pactado por mes.

Algunas de las razones por las que el talento se va o no aplica para ser parte de tu empresa son:

  • Es una empresa aburrida y muy estructurada.
  • Es igual que cientos de empresas más.
  • No admites la crítica o la participación en las tomas de decisiones.
  • Tu marca no está bien posicionada o tiene mala reputación.
  • No  hay responsabilidad social empresarial y por ende no se compromete con el entorno.
  • No fomenta la autonomía.
  • Trata a los empleados como personas prescindibles.
  • Mal clima laboral o falta de trabajo en equipo.
  • Pocas oportunidades para mejorar y aspirar a otros puestos dentro de la empresa.
  • No permites que tus empleados desarrollen su marca personal.
  • No ofreces un incentivo extra al sueldo mensual.

Estos puntos, entre otros tantos ejemplos que podríamos mencionar, alejan a tu empresa de un ambiente laboral saludable e ideal para mantener la productividad y satisfacción de tu equipo.

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Las claves para fidelizar y comprometer a tu talento

Veamos los principales ejemplos que propician el Salario Emocional y que te ayudarán a mantener motivado a tu equipo:

  • Desarrollo profesional y oportunidades de crecimiento en la empresa: Ofrece capacitaciones a tus empleados, desarrollo de sus habilidades de liderazgo y trabajo en equipo. Promueve experiencias que le permitan aprender y asumir retos, como asistir a eventos, conferencias, formaciones.
  • Ofrecer desarrollo personal: Debes de reconocer que no todo el desarrollo puede ser profesional, pues los miembros de tu equipo tienen toda una historia detrás. Por esta razón no puedes desconocer sus intereses, aficiones y otros conocimientos. Propicia el aprendizaje de idiomas, música, cocina a través de actividades en equipo.
  • Trabajo en un buen entorno laboral: Además de contar con un espacio para cada miembro de tu equipo, este debe ser cómodo y debe contar con equipamientos adecuados. También puedes ofrecer ayudas en el transporte a la empresa, espacios comunes para compartir, comer y hacer actividades lúdicas en equipo, etc.
  • Compatibilidad entre su vida personal y su trabajo: Implementar acciones puntuales como horarios flexibles, días de descanso, trabajo remoto, días libres por cumpleaños ayudarán a que tu equipo pueda conciliar su vida personal con su trabajo. De esta forma, tu empresa no será un impedimento o complicación en su vida familiar o privada.
  • Tomar parte de las decisiones: Incluye a tu equipo en las decisiones de la empresa, pues de esa forma demostrarás la confianza que tienes en ellos. Escucha atentamente sus propuestas pues no están allí sólo para aprender, también tienen mucho que enseñar y diversos puntos de vista que dar. Esto te ayudará a que todo el equipo se comprometa con los objetivos de la empresa.
  • Hacer parte a través de la cultura y los valores de la empresa: Promueve entre tu equipo la filosofía institucional de tu empresa, a través de la reflexión, actividades en equipo extra laborales, y jornadas de planificación e intercambio para que se puedan conocer entre ellos. Recuerda que la cultura de tu marca se construye entre todos.
  • Reconoce los logros: Pero no caigas en el fomento de la competencia. Recuerda que cada miembro de tu equipo es una pieza fundamental para que toda la empresa funcione.

En definitiva, un empleado feliz no sólo te traerá mejores resultados (dejar de pensar en lo monetario cada tanto es un ejercicio necesario) sino que además se sentirá parte de tu marca, se verá comprometido e inspirado.

Recuerda que, como buen líder dentro de tu empresa, debes ser flexible, comunicativo, estratégico y comprometido, pero, sobre todo: Debes saber escuchar y tener sentido de la organización. Sólo con estas aptitudes podrás ofrecer el clima de trabajo ideal para que tu talento se sienta cómodo e inspirado por la empresa

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